Durante 25 años, Holly Ratchford guardó silencio sobre algo que la marcó para siempre: haber convivido de cerca con hombres que después serían señalados como parte de uno de los ataques terroristas más devastadores en la historia de Estados Unidos. Ratchford administraba el complejo de departamentos Parkwood, en San Diego, California, cuando en 1999 llegó a vivir ahí Omar al-Bayoumi, un ciudadano saudí de unos 40 años que rápidamente se ganó su confianza y la de otros vecinos con su personalidad extrovertida.
Meses después, Bayoumi presentó a Ratchford a dos hombres que también se mudarían al complejo: Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar. Ambos resultarían ser dos de los 19 secuestradores que, el 11 de septiembre de 2001, participaron en los atentados de al-Qaeda que dejaron casi 3 mil muertos, incluyendo el ataque contra el Pentágono, cuartel general del ejército estadounidense cerca de Washington.
Hoy, Bayoumi es una figura clave en una demanda de mil millones de dólares (unos 733 mil millones de libras, o su equivalente en pesos mexicanos según el tipo de cambio) presentada por familiares de víctimas contra el gobierno de Arabia Saudita, que lo acusa de haber facilitado apoyo logístico a los atacantes, presuntamente coordinado con un diplomático saudí. Tanto Bayoumi como el reino saudí niegan las acusaciones.
Ratchford, quien ya entregó una declaración confidencial a un tribunal de Nueva York, decidió finalmente hablar públicamente, aportando detalles que ponen en duda la versión que Bayoumi ha dado a las autoridades durante años. Te invitamos a leer la nota completa de la BBC para conocer todos los detalles de este testimonio.
Imagen: seaview99, BY-NC-SA 2.0 (vía Openverse).
