Durante mucho tiempo se pensó que los dinosaurios eran criaturas de sangre fría y movimientos lentos, pero investigaciones más recientes sugieren que varias especies, incluido el temible Tyrannosaurus rex, eran capaces de regular su propia temperatura corporal, como lo hacen los mamíferos. El problema era que nadie había logrado calcular con precisión cuál era esa temperatura, ya que obviamente no se le puede tomar la temperatura con un termómetro a un animal extinto hace millones de años.
Para resolver este acertijo, un equipo de científicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) recurrió a un método distinto: analizar la manera en que los átomos se agrupan dentro del esmalte dental, un patrón que cambia según la temperatura corporal del animal en vida. Al estudiar tres dientes fosilizados de T. rex, encontraron una temperatura promedio de casi 36 grados Celsius (97 grados Fahrenheit), cifra muy parecida a la de los elefantes modernos y no muy distante del rango normal en los humanos, que va de 36 a 37 grados Celsius.
El hallazgo, publicado en la revista Science Advances, sorprendió a otros expertos que esperaban un número más alto, similar al de las aves, descendientes de los dinosaurios. Según los investigadores, esa temperatura relativamente estable habría permitido al T. rex habitar gran parte de lo que hoy es Norteamérica, adaptándose tanto a climas fríos como cálidos, y podría explicar en parte por qué se convirtió en uno de los depredadores dominantes de su época.
Te invitamos a leer la nota original en pbs.org para conocer más detalles de esta investigación.
Fuente: T. rex had a body temperature similar to our own, study finds (pbs.org). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: jurvetson, BY 2.0 (vía Openverse).
