Por qué las drogas callejeras son más baratas (y más peligrosas)
Durante décadas, la estrategia oficial contra el consumo de drogas en Estados Unidos se basó en una lógica económica simple: si se encarecen las sustancias ilegales y se dificulta su producción y distribución, la demanda debería bajar. Esta fue la premisa detrás de la llamada ‘guerra contra las drogas’, una política que combinó operativos policiacos, decomisos masivos y penas severas.
Sin embargo, un análisis reciente del New York Times señala que el resultado ha sido justo el contrario al esperado. Hoy en día, las drogas que se consiguen en la calle son más baratas que nunca y, al mismo tiempo, mucho más riesgosas para la salud de quienes las consumen.
Esta paradoja tiene que ver con cambios profundos en cómo se fabrican y trafican estas sustancias. La aparición de opioides sintéticos, mucho más potentes y económicos de producir que las drogas tradicionales derivadas de plantas, ha transformado por completo el mercado ilegal. El resultado es una combinación peligrosa: precios bajos que facilitan el acceso, junto con sustancias cuya potencia es difícil de calcular y que representan un riesgo mayor de sobredosis.
El fenómeno pone en duda décadas de política antidrogas basada en el control de la oferta como herramienta para reducir el consumo. Te invitamos a leer la nota completa en el New York Times para conocer a fondo este análisis sobre economía y adicciones.
Imagen: Mourner, BY 2.0 (vía Openverse).
