Schwartz’s, una de las delicatessen más queridas de Montreal (la ciudad canadiense famosa por su sandwich de carne ahumada), dejó de servir el refresco de cereza negra hecho en Estados Unidos que había sido parte de su identidad durante décadas. Para varias generaciones de clientes, esa bebida de sabor dulce y oscuro era tan parte de la experiencia como el propio sándwich.
Desde hace ocho años, el negocio ya venía batallando para conseguir suficientes latas, pues el distribuidor había reducido su producción debido al aumento en el costo del aluminio, el metal con el que se fabrican las latas. Aun así, en Schwartz’s no esperaban que el refresco desapareciera por completo de un momento a otro.
Ante la falta de suministro, el restaurante tomó la decisión de sustituirlo por una versión elaborada localmente, es decir, producida por una compañía canadiense en lugar de la marca estadounidense original. De acuerdo con el reporte, la mayoría de los clientes ha aceptado bien el cambio, señal de que el cariño por Schwartz’s va más allá de una sola bebida en el menú.
El caso muestra cómo hasta los detalles más pequeños de un negocio tradicional pueden verse afectados por temas económicos globales, como el precio de materias primas, y obligar a marcas históricas a reinventarse sin perder su esencia.
Te invitamos a leer la nota original de la BBC para conocer más detalles sobre esta icónica delicatessen y el cambio en su menú.
Fuente: Why a famous Montreal sandwich shop has been forced to swap its soda (feeds.bbci.co.uk). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: myoldpostcards, BY-NC-ND 2.0 (vía Openverse).
