Un grupo de investigadores propone que los patrones decorativos en la cerámica de la cultura Halaf, una civilización que floreció en el norte de Mesopotamia hace miles de años, no eran solo adornos artísticos, sino que también pudieron haber cumplido una función práctica: llevar el control de mercancías y bienes agrícolas.
La cultura Halaf se desarrolló en lo que hoy conocemos como el norte de Siria, Irak y el sureste de Turquía, en una de las regiones consideradas cuna de la agricultura y la vida sedentaria. Sus habitantes eran reconocidos por producir cerámica finamente pintada, con motivos geométricos y florales que combinaban belleza estética con, según esta nueva interpretación, un propósito funcional.
De acuerdo con el estudio, estos diseños botánicos podrían representar una de las primeras formas de sistematización y conteo que usó el ser humano, mucho antes de que existieran los números tal como los conocemos hoy. Es decir, estas comunidades agrícolas habrían usado símbolos visuales repetidos para organizar y dar seguimiento a sus cosechas, animales u otros productos, sentando las bases de lo que después se convertiría en sistemas matemáticos más complejos.
Este hallazgo se suma a la creciente evidencia de que las civilizaciones antiguas desarrollaron formas ingeniosas de resolver problemas cotidianos —como administrar recursos— mucho antes de contar con la escritura o las matemáticas formales que hoy damos por sentadas.
Si te interesa conocer más a fondo cómo los investigadores llegaron a esta conclusión y qué evidencia arqueológica respalda esta teoría, te invitamos a leer la nota completa en The New York Times.
Fuente: How Ancient Farmers Used Floral Designs to Track Goods (rss.nytimes.com). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: Following Hadrian, BY-SA 2.0 (vía Openverse).
