Durante años, los jefes de las empresas más importantes de inteligencia artificial han lanzado advertencias sobre los riesgos existenciales de esta tecnología. Ahora, Dario Amodei, director de Anthropic, pidió públicamente reducir el ritmo de desarrollo, y tanto Sam Altman (OpenAI) como Elon Musk dijeron estar de acuerdo. A esto se suma el testimonio de Jacob Coxon, un investigador que renunció a Anthropic y le contó a la BBC que el personal que crea estos sistemas está «genuinamente aterrado» por el futuro de la humanidad.
El problema es que nadie explica con claridad qué significaría en la práctica ese «freno». Estados Unidos vive obsesionado con no perder la carrera tecnológica frente a China —el presidente Donald Trump lo dejó claro al decir que «quien gane la IA, gana»—, y ninguna empresa quiere quedarse atrás si sus competidores siguen avanzando. Especialistas comparan la situación con la época de la campaña por el desarme nuclear, cuando nadie quería ser el primero en detenerse.
Además, no está claro quién vigilaría que las compañías cumplan, ni si se puede confiar en que sean transparentes sobre lo que hacen (y lo que dejan de hacer). Mientras tanto, la industria sigue gastando enormes cantidades de dinero y recursos naturales sin generar ganancias proporcionales, y varios reportes apuntan a que muchas empresas están decepcionadas con los resultados reales de la tecnología.
Te invitamos a leer la nota completa en BBC News para conocer todos los detalles de este debate.
Fuente: Questions mount over what an AI 'slowdown' would look like (feeds.bbci.co.uk). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: jurvetson, BY 2.0 (vía Openverse).
