Imagínate pasar años trabajando en uno de los problemas matemáticos más difíciles que existen y que, justo cuando estás por resolverlo, una empresa de inteligencia artificial con recursos casi ilimitados te gane la carrera. Eso es lo que le pasó a Tristan Buckmaster, matemático que se dedicaba a las ecuaciones de Navier-Stokes, un modelo que describe cómo se comportan los líquidos y gases y que forma parte de los famosos «Problemas del Milenio»: siete acertijos matemáticos tan complejos que resolver cualquiera de ellos da un millón de dólares (unos 18 millones de pesos) y un lugar en la historia de las matemáticas.
Según reporta The New York Times, Buckmaster llevaba tiempo avanzando hacia una demostración importante relacionada con este problema cuando OpenAI, apoyada en un poder de cómputo descomunal, llegó primero a la solución. La nota lo describe como un ejemplo de cómo la carrera entre gigantes tecnológicos como OpenAI y Anthropic ya no se limita a chatbots o productos comerciales, sino que empieza a tocar terrenos que antes eran dominio exclusivo de investigadores humanos, como las matemáticas puras.
El caso plantea preguntas incómodas sobre el futuro del trabajo académico: ¿qué pasa cuando una máquina puede resolver en semanas lo que a una persona le tomaría años? Te invitamos a leer la nota completa en The New York Times para conocer a fondo la historia de Buckmaster.
Fuente: The Mathematician Crushed Between OpenAI and Anthropic Over a Math Problem (rss.nytimes.com). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: dullhunk, BY 2.0 (vía Openverse).
