Seguro creciste viendo las locuras del Coyote y el Correcaminos, esa caricatura donde el astuto Wile E. Coyote nunca logra atrapar a su veloz presa ni con los inventos más ridículos de la marca ficticia Acme. Pero, ¿qué tan cierta es esa rivalidad en la vida real? National Geographic platicó con Scott Henke, ecólogo de vida silvestre de Texas A&M, para aclarar el mito.
Resulta que el correcaminos real es más robusto que su versión animada y pertenece a la familia de los cucús, por lo que en realidad emite un sonido grave parecido a un arrullo, no el clásico «beep beep». Aunque vuela poco, en tierra alcanza hasta 32 km/h (20 millas por hora) y es un cazador temible: se come desde lagartijas hasta víboras de cascabel, a las que mata golpeándolas contra piedras.
Por su parte, el coyote es un omnívoro oportunista que come lo que encuentra, desde frutas y saltamontes hasta roedores y conejos, dependiendo de la temporada. Y sí, puede correr hasta 69 km/h (43 millas por hora), más del doble que un correcaminos. Sin embargo, según Henke, el ave es tan ágil y buena para esquivar entre arbustos que rara vez termina siendo el platillo principal de un coyote. Cuando el peligro aprieta, el correcaminos simplemente vuela a un árbol, algo que ningún coyote puede hacer, ni con resortes en las patas.
Si te late saber más sobre estos dos personajes del desierto, no te pierdas la nota completa en National Geographic.
Fuente: The Truth About Roadrunners and Coyotes (nationalgeographic.com). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: Bureau of Land Management.
