Nepal vive las consecuencias de una crisis climática que apenas contribuyó a generar. El país aporta menos del 0.1 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, pero en días recientes sufrió uno de sus peores desastres: una masa de dos kilómetros cuadrados de hielo glaciar y roca se desprendió de la montaña Langtang Lirung, en la región de Rasuwa, provocando un alud de lodo y escombros que mató a más de 1,300 personas y dejó a otras 5,000 desaparecidas.
Un grupo internacional de científicos que forma parte de World Weather Attribution, iniciativa que estudia el papel del cambio climático en fenómenos extremos específicos, analizó el desastre y concluyó que el calentamiento atmosférico —de hasta 2°C por encima del promedio global en esa zona— derritió el permafrost que mantenía unidas las rocas, adelgazó los glaciares y provocó que cayera lluvia donde antes solo nevaba. Todo esto debilitó la ladera hasta su colapso.
Con estas pruebas científicas, Nepal pidió apoyo al Fondo para Pérdidas y Daños de la ONU, creado en 2022 para ayudar a naciones vulnerables ante el cambio climático. El país calcula que la reconstrucción costará 4,800 millones de dólares (unos 88,800 millones de pesos), equivalentes a más del 11 por ciento de su PIB, y solicitó el monto máximo permitido: 20 millones de dólares (casi 370 millones de pesos). Su canciller fue claro: Nepal pagó “el precio final de una crisis global que no creó”.
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Fuente: If Climate Change Contributed to Nepal’s Floods, Should Polluters Pay? (nationalgeographic.com). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: Mount Rainier NPS, BY 2.0 (vía Openverse).
