En Estados Unidos, el secreto del voto es casi sagrado, pero en Georgia esa garantía está bajo la lupa. Investigadores en seguridad electoral advierten que el rápido avance de la inteligencia artificial hace cada vez más urgente corregir una falla en el equipo de votación de ese estado, que en teoría permitiría rastrear qué boleta corresponde a cada votante después de que ya emitió su voto.
La vulnerabilidad no permite alterar votos ni cambiar resultados, pero sí podría exponer las preferencias electorales de las personas, algo que en Georgia está protegido como derecho constitucional. Aunque el problema se conoce desde hace años, expertos como J. Alex Halderman, especialista en tecnología electoral de la Universidad de Michigan, advierten que las herramientas de IA actuales podrían facilitar que alguien haga el trabajo técnico necesario para explotarla con mucha más rapidez.
El sistema fue fabricado por Dominion Voting Systems, compañía que después fue vendida y ahora se llama Liberty Vote. Otros estados usan equipo similar, pero muchos ya aplicaron una actualización de software que corrige el problema, o simplemente no permiten el acceso público a los documentos necesarios para aprovechar la falla. Georgia, en cambio, es el único lugar del país donde este sistema se usa en todo el territorio, y su ley de transparencia permite el acceso a esos registros clave, lo que un experto calificó como una «tormenta perfecta».
Un investigador de la Universidad de Princeton incluso probó con un asistente de inteligencia artificial disponible al público y logró reconstruir el orden original de los votos de una elección primaria, un paso clave para vincular boletas con votantes reales.
Te invitamos a leer la nota completa en PBS NewsHour para conocer todos los detalles de este caso.
Fuente: The secret ballot has been an article of faith in U.S. elections. That's being tested in Georgia (pbs.org). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: Muffet, BY 2.0 (vía Openverse).
