Este fin de semana, una inundación repentina —un fenómeno que ocurre cuando lluvias intensas provocan una crecida súbita y violenta de agua en cañones y zonas desérticas— azotó el Gran Cañón, en Arizona, Estados Unidos, dejando un saldo trágico. Equipos de búsqueda y rescate ya localizaron los cuerpos de dos personas que perdieron la vida a causa de la fuerza del agua.
Según informó el Servicio de Parques Nacionales de ese país (equivalente a la Conafor o la Conanp en México, encargada de administrar áreas naturales protegidas), más de una docena de personas continúan desaparecidas. Las labores de búsqueda se complican debido a las condiciones del terreno y a la posibilidad de que sigan cayendo lluvias fuertes en la región, lo que podría generar nuevas inundaciones.
Como medida de precaución, las autoridades cerraron los albergues y hoteles ubicados dentro del parque, uno de los destinos turísticos más visitados de Estados Unidos por sus imponentes formaciones rocosas y su profundidad, que alcanza kilómetro y medio (una milla) en algunos puntos. El pronóstico anticipa más precipitaciones en los próximos días, por lo que se mantienen las alertas para turistas y personal del parque.
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Imagen: Grand Canyon NPS, BY 2.0 (vía Openverse).
