En la NFL, la liga profesional de futbol americano de Estados Unidos, se ha reavivado el debate sobre qué superficie es mejor para jugar: pasto natural o pasto sintético (conocido como turf). El caso más reciente lo protagoniza Josh Allen, mariscal de campo (quarterback) de los Buffalo Bills, quien contó que ha sufrido quemaduras dolorosas en las piernas por jugar sobre turf artificial, al grado de no poder dormir bien por las noches.
El tema se intensificó después de que, durante el pasado Mundial de futbol, los organizadores exigieron convertir siete estadios de la NFL de pasto sintético a pasto natural para el torneo, solo para que los equipos regresaran al turf artificial apenas comenzó la temporada de futbol americano.
Según el sindicato de jugadores, la mayoría prefiere el pasto natural, pero la decisión de los dueños de los equipos —muchos de ellos multimillonarios— responde principalmente a razones económicas: el pasto natural requiere mantenimiento constante y resiembra, mientras que el sintético, aunque también necesita cuidados, resulta más barato a largo plazo.
Actualmente, 16 de los 30 estadios de la NFL usan pasto natural, incluyendo el histórico Lambeau Field de Green Bay. La liga y el sindicato ya establecieron estándares mínimos de seguridad que todas las canchas deberán cumplir para 2028.
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Fuente: NFL players overwhelmingly find grass to be the better choice over artificial turf (pbs.org). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: danxoneil, BY 2.0 (vía Openverse).
