Mercurio, el planeta más pequeño y el más cercano al Sol, tiene una particularidad que lo distingue de sus vecinos: se está encogiendo. Así lo confirma un nuevo estudio reseñado por The New York Times, que utilizó mediciones de las arrugas que cubren la superficie del planeta para calcular qué tan rápido está perdiendo tamaño, y el resultado sorprendió incluso a los expertos: el proceso avanza más deprisa de lo que se pensaba hasta ahora.
¿Por qué se arruga un planeta? La explicación tiene que ver con su interior. A medida que el núcleo de Mercurio se va enfriando poco a poco a lo largo de millones de años, el planeta se contrae, algo similar a lo que le pasa a una fruta cuando pierde agua y su cáscara se arruga. Como la corteza rocosa de Mercurio no puede encogerse al mismo ritmo que el interior, termina plegándose y formando esas crestas y escarpes que los científicos llaman ‘arrugas’ y que sirven como una especie de bitácora geológica del encogimiento del planeta.
Estas nuevas estimaciones, basadas en un análisis más detallado de esas formaciones, sugieren que el ritmo de contracción de Mercurio es mayor al que se había estimado en investigaciones anteriores, lo que obliga a repensar algunos modelos sobre la evolución térmica del planeta.
Si te interesa conocer más detalles sobre cómo los científicos llegaron a esta conclusión, te invitamos a leer la nota original en The New York Times.
Fuente: Mercury Is Shrinking, and Faster Than We Thought (rss.nytimes.com). Versión en español elaborada con asistencia de IA.
Imagen: europeanspaceagency, BY-SA 2.0 (vía Openverse).
